Bueno, en fin, a la espera que los del MEC cuelguen la resolución de las renovaciones, a la vuelta de vaciones navideñas me espera la firma de mi primer contrato como investigador. Por desgracia, contrato en prácticas.

Pero por fin tendré los derechos básicos de cualquier otro trabajador, más agradecido aún si tu puesto tiene más riesgos que la media.

Todo esto gracias al EPIF, ese decreto que divide a los investigadores en mil partes (según si tu beca tiene como finalidad la obtención del título de doctor o no, según si tienes el DEA o no, según si llevas más de dos años o no,...) y que, por su puesto, no cumple las recomendaciones de la Unión Europea (entre ellas la de contratar desde el primer día).

Con esto, parece que mi vida pilla los logros sociales por los pelos y se libra de los retrocesos también por los pelos (ejemplos: eliminación de la mili antes de pedir la segunda prórroga, me libré de la ESO por un año, somos la primera promoción que va a pillar los dos años de contrato en prácticas -espero que las siguientes pillen más, claro-,...)