Manuel y las tetas grandes
Manuel era un hombre normal: treinta y cinco años, moreno, estatura media, asesor fiscal, independizado. Manuel nunca quiso tener pareja, le gustaban las tetas grandes, pero no lo que todo el mundo entiende por tetas grandes. A Manuel le gustaban las tetas descomunales, ésas que sólo se obtienen tras mil implantes o con obesidad mórbida y edad avanzada. El problema de las últimas es que se generan por descuelgue y eran feas para Manuel.
Manuel salía cada miércoles a buscar a una puta de tetas grandes, tras años de experiencia ya sabía donde estaban. No había muchas con esas cualidades. No iba a diario porque éstas tenían un precio de servicio elevado.
El miércoles pasado Manuel encontró a su puta favorita. Hizo lo de siempre, con unas tijeras recortó toda la ropa alrededor de las grandes tetas, le bajó las bragas y la folló velozmente, acabando en muy poco tiempo. Manuel se dio cuenta de que se había olvidado la cartera. Bromeando le dijo que esa noche no le pagaría.
Un tunecino mató a Manuel minutos después. Manuel tenía familia que mantener, las putas de tetas grandes dependían de él. Este mundo no entiende bromas.

kikollan dijo
Muy bueno, aunque veo un toque houellebecqiano ;-)
29 Noviembre 2006 | 11:52 AM