Ayer, 27 de mayo, hubo una manifestación convocada por AVITE frente a La Moncloa. De esto me he enterado leyendo el teletexto, sí, uno sigue leyendo de vez en cuando las noticias por ese arcaico medio.

Me parece curioso que tantos años después el tema siga coleando. Vale que ocurrió en época de dictadura, pero ya llevamos casi 30 años de democracia. Me imagino que sus reivindicaciones son las mismas de antaño y la defensa del gobierno igual de absurda.

La solución para mí es muy sencilla, la talidomida se comercializó del año tal al tal, pues indemnizas a todos los que tuvieron malformaciones (y familias) entre esos años y punto. Lo que está claro es que précticamente nadie va a poder demostrar que sus padres consumieron talidomida hace más de 40 años.

Por otro lado está la mala publicidad que dio la talidomida a mi campo de investigación y lo mal que se explicó. incluso en las páginas donde se le intenta dar una vertiente científica.

Voy a intentar dar cuatro notas para profanos en el tema. La talidomida es una molécula, que podemos ver dibujada en su entrada en la wikipedia. Cualquier químico orgánico (y muchos químicos de otras ramas) y la mayoría de bioquímicos se darán cuenta a la primera de que la molécula es quiral y tal y como está dibujada es racémica.

Explicación rápida de eso: podemos ver un hexágono con un círculo en el centro fusionado a un pentágono (estos dos anillos forman la unidad de ftalimida), también vemos que la ftalimida está unida a un hexágono a partir de su átomo de nitrógeno (este hexágono es una unidad de glutarimida). Cada vértice sin letra asociada corresponde a un átomo de carbono, a los cuales pueden haber átomo de hidrógeno unidos. Cada Carbono tiene que tener cuatro enlaces a su alrededor, por los que faltan sabemos el número de hidrógenos que hay. Sé que es complicado así de repente, pero vamos a fijarnos en un átomo concreto, que es el quiral: el átomo de la unidad de glutarimida enlazado a la ftalimida. Ese átomo, está unido a dos carbonos y al nitógeno de la ftalimida, así que le falta un enlace, que es un hidrógeno; imaginemos que el hexágono de la glutarimida es plano, el hidrógeno y la ftalimida se salen de ese plano, uno hacia arriba y otro hacia abajo. Aquí una imagen donde se ve el citado carbono en naranja, el nitrógeno en azul y el hidrógeno en blanco.

De esta forma podemos tener dos moléculas iguales a la vista, pero distintas en el espacio. Son simétricas por un plano, imagen especular la una de la otra, como nuestras manos, o nuestras orejas... son enantiómeros.

¿Qué pasa? Pues que nuestros receptores, nuestros enzimas, nuestro material genético, etc. también son quirales, y sólo tenemos uno de los enantiómeros. Una mano derecha encaja bien con una mano izquierda, pero no con otra mano derecha. Pues en el caso de la talidomida igual, uno de los enantiómeros encaja con algo evitando las náuseas y el otro no. Problema: el otro encaja con el material genético y reacciona con él.
Solución: administrar únicamente el enantiómero bueno (síntesis algo más compleja, pero aún sencilla y rentable). Problema 2: el carbono del que hemos hablado es fácilmente epimerizable y, en efecto, el organismo convierte un enantiómero en otro. Solución última: mandar la talidomida al pedo o administrarla sólo a gente que no vaya a reproducirse.

Defensa para la química y la empresa: en esa época la química enantioselectiva prácticamente no existía y hasta que pasó esto no se tenía en cuenta las diferentes propiedades de los enantiómeros por desconocimiento.

A partir de ese momento se empezó a investigar en ese campo de una forma mucho más intensiva, el problema es que la imagen de la química y la farmacia quedó muy dañada.

Bronca a la empresa y gobiernos: aunque fuese de forma no intencionada, hay mucha gente afectada, reconoced el error y ayudad en la medida de lo posible, no cuesta tanto. Ahí es donde demostráis que lo hubieséis hecho con mala intención de todas formas, en caso de haber sido económicamente rentable.

¿Existen más casos? Muchísimos. A veces como en el caso de talidomida, ambos enantiómeros tienen propiedades, puedes ser una buena y una mala, o las dos buenas pero diferentes. En esos casos se administra sólo el deseado siempre y cuando nuestro organismo no convierta el uno en el otro. En otras ocasiones, uno es activo y el otro no hace absolutamente nada, en esos casos se puede administrar la mezcla, sabiendo que la actividad se divide por 2.

Todo eso ahora está muy controlado, aunque siempre existen efectos secundarios. Y la única forma de evitarlo sería probar en humanos, cosa moralmente inaceptable. Siempre puede haber errores... el problema es que no rectifican, no los aceptan,... por mucho dinero que pierdan por ello, más pierden los afectados.

Pero por muchos afectados que haya, las medicinas salvan muchísimas más vidas. ¿Opiniones?